Los responsables nunca fueron enjuiciados y el caso se archivó

El hijo del dirigente del PCV que fue secuestrado, torturado y ejecutado por la policía política de Raúl Leoni, aseguró que se trató de un homicidio propiciado por una política de terrorismo ejecutada por el Gobierno de AD de esa época

Tomado del Correo del Orinoco
Carlos Ortiz

A 46 años del secuestro, tortura y asesinato del dirigente del Partido Comunista de Venezuela (PCV) Alberto Lovera, por primera vez sus familiares tienen la esperanza de que se haga justicia. Aunque los asesinos y sus jefes no puedan ser condenados –todos fallecieron sin que al menos se les dictaran cargos– su viuda María del Mar de Lovera y su hijo Alberto confían en que finalmente se pueda establecer que se trató de un caso de terrorismo de Estado. “Pedimos que se reconozca y se haga público que fue un crimen de terrorismo de Estado, ya que fue la Digepol (Dirección General de Policía) quien lo ejecutó y sus asesinos se sirvieron de los medios y recursos de la institución”, afirmó Alberto Lovera hijo.

REABRIRÁN EL CASO

En el pasado, María del Mar de Lovera trabajó incansablemente junto al entonces diputado al Congreso Nacional José Vicente Rangel para lograr que se imputara y se castigara a los responsables del crimen, “pero

el caso se archivó. Nunca se le dio importancia ni fue asumido por el Poder Judicial como un crimen, pues el Gobierno (de Leoni) impuso su negativa sistemática a reconocer los hechos. Incluso, se negaron a reconocer

que el cadáver (rescatado del mar en Lechería, Anzoátegui, el 25 de octubre de 1965) era el cuerpo de nuestro padre”, denunció Lovera. Pero la actitud de los poderes públicos hacia estos hechos ha cambiado, aseguró Lovera, y señaló que la Comisión Especial creada por el Ministerio Público para castigar los crímenes cometidos por razones políticas por los gobiernos de Acción Democrática y Copei entre 1958 y 1998 está instruyendo el expediente para reabrir el caso. De hecho, él mismo declaró ante esa instancia el pasado viernes 14 de octubre. Lovera aclaró que el caso nunca se cerró realmente, por lo que quedó impune: “Lo único que hubo fue el dictamen de un tribunal de Barcelona, a cargo del juez Ismael Rodríguez, según el cual no había elementos suficientes para abrir un juicio. Y archivaron el caso, aunque las gestiones de mi mamá no cesaron en los años posteriores al asesinato de mi papá. No hubo justicia”. En efecto, tal como explicó a este diario María del Mar Ramírez, “con la investigación de José Vicente Rangel surgieron los nombres y apellidos de los torturadores” y quedaron claras las responsabilidades. Sin atisbo de duda mencionó al jefe de captura de la Digepol, Carlos Vega, y a los agentes Alberto Ochoa y José Ramón Antúnez. Y señaló como autores intelectuales a “la CIA, el presidente Leoni y su Gobierno”. Pero aun con las evidencias que salieron a la luz, “no hubo castigo. El caso iba a pasar a formar parte de la lista de los desaparecidos, una figura que fue creada en Venezuela durante ese Gobierno sangriento de Leoni, con la asesoría de la CIA, y no como comúnmente se piensa, que ese tipo de crímenes provenía de Sur y Centro América”, acusó la viuda del dirigente revolucionario.

ANIQUILAMIENTO LEGAL

María del Mar de Lovera agradece y reconoce el esfuerzo de José Vicente Rangel por evitar que el asesinato de Alberto Lovera fuera silenciado. Pero ella y su hijo quieren dejar en claro que a pesar de eso, el crimen no sólo quedó impune, sino que el régimen de Leoni llegó al extremo de desaparecer de los registros al líder comunista. “Nosotros no tenemos todavía ni siquiera un acta de defunción de mi papá, porque se negaron a hasta el final a reconocer que ese fuera su cuerpo y que se había cometido un crimen”, aseveró Alberto Lovera hijo. Recordó que aunque el cuerpo de su padre fue hallado por un pescador el 25 de octubre de 1966, “apenas en marzo de 1966 fue cuando permitieron que se hiciera la exhumación del cuerpo, y de todos modos, nunca nos dieron ninguna certificación de su muerte”. La administración de Raúl Leoni, para proteger  los funcionarios de la Digepol y a las autoridades involucradas en el crimen de Alberto Lovera, lo aniquiló también legalmente. En este sentido, su hijo enfatiza que José Vicente Rangel además de lograr obtener los nombres de los agentes que lo secuestraron, torturaron y asesinaron, pudo reconstruir la ruta que siguieron

los esbirros antes de matarlo. “Se supo que trasladaron a mi papá desde el retén Planchart hasta el Teatro de Operaciones de Cachipo, pero estaba en tan mal estado que ahí no lo quisieron recibir”, comentó Lovera hijo, y explicó que finalmente, los agentes “le robaron un camión cava a un portugués para esconder el cuerpo mientras decidían qué hacían. Y lo lanzaron al mar”. Para que no flotara, le ataron un pico en el cuello con cadenas que le daban vueltas al cuerpo. La autopsia reveló que le cercenaron las yemas de los dedos. Ahí no terminó el crimen. La viuda de Lovera vio cómo se le cerraban todos los espacios de denuncia y de administración de justicia. Por eso hoy acuden a la Fiscalía General de la República, porque quieren evitar que algo así se repita. “Sustanciaremos el expediente del caso para que quede constancia porque crímenes como ese no pueden volver a ocurrir nunca más en nuestro país, ¡No volverá tal deshumanización!”, sentenció Lovera hijo.

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